News Alves/Gonçalves: el color del verano (ModaLisboa 1)
Lleno absoluto y besamanos del todo Lisboa para dar inicio a la principal pasarela de Portugal, un evento social de primera magnitud en nuestro país vecino que en esta trigésimo quinta edición tiene como sede el Mercado da Ribeira, un vistoso mercado de abastos donde los alimentos frescos conviven estos días con los flashes, los tacones de vértigo y las copas de cava.
La de Lisboa es una pasarela de autor mimada por patrocinadores privados que cuidan adecuadamente la proyección internacional de los diseñadores que participan en el programa de desfiles. La jornada inaugural sirvió para descubrir el original escenario y para presentar las colecciones para la primavera del 2011 de tres firmas de moda femenina habituales de la pasarela lisboeta: Filipe Faísca, Ricardo Preto y Alves/Gonçalves.
Faísca demostró buen gusto y personalidad escogiendo colores muy fríos para vestidos camiseros de piel muy fina y chubasqueros oversize. Resbaló, sin embargo, en los estampados animales sobre aguamarina, fatídicamente repetidos en varios modelos que deslucieron un conjunto en cualquier caso irregular.
Sobre el telón de fondo de un colorido vídeo de pájaros, Ricardo Preto puso en escena una colección que no consiguió levantar el vuelo en ninguna de sus salidas. Olvidables vestidos bicolor en algodón y desafortunados volantes abonaron el tedio de uno de los trabajos menos inspirados del diseñador.
El desfile que cerró la primera jornada puso por fin moda en mayúsculas sobre la blanca pasarela instalada en el Mercado da Ribeira. La larga y exitosa carrera del dúo Alves/Gonçalves se hace evidente en su ajustado conocimiento de la anatomía femenina -puesto de relieve en etéreas túnicas de gasa plisada que las modelos lucieron en éxtasis- y sobre todo en su certera puntería cromática: las combinaciones de grises y crudos con cálidos amarillos y rosas, en vestidos largos estrictamente rectos y muy favorecedores, consiguieron que el primer sol de la primavera próxima asomara en la pasarela lisboeta en una jornada por lo demás inhóspitamente lluviosa.