News Amy Winehouse: doble salto mortal
Ha sido como frenar una ola con las manos, era imposible, todo el mundo lo sabía antes de que pasara, y al final, sin que nadie pusiera remedio a ello, sucedió, se fue. Se saben las razones físicas, pero no se saben las razones que llevan a esa autodestrucción, aunque tampoco se sabe por qué razón se seca una planta a pesar de cuidarla con esmero, o por qué un número de ballenas van a morir a una playa: el efecto que dejan es igual el de una tristeza impotente.
Es difícil mantenerse de pie cuando la carga de la fama era casi más pesada que la de tu peinado, y cuando a pesar de quitarte los tacones en los conciertos siempre te tambaleabas...siempre más, siempre mejor, siempre rutina, siempre saliendo en las revistas con aquella coraza de mujer chunga de barrio que no terminaste de quitarte a pesar de perder toda la carne de tu cuerpo. Siempre hacia arriba, siempre sin miedo, a pesar de que la caída fue tan baja que casi fue un tropezón mas, pero esta vez no ha habido fuerzas para retomar el vuelo de nuevo.
Esta vez nadie chillará en tus conciertos para verte como quien va a ver un mono de feria, esta vez muere aquella mujer agarrada al borde de un vaso, pellizcando la vida con tus dedos de uñas largas y frágiles, para dejar paso a lo que siempre brillo en ti: tu voz.