News El juego de Lara Stone
La moda se rinde a las curvas de la rubia más peligrosa.
Proclamada el rostro más deseado por la revista americana W en agosto del 2009 y considerada por Vogue París como una de las 30 principales top models de la década, Lara Stone saborea el efímero reinado del fashion system gracias a la inmediata lujuria que inspira su anatomía.
Voluptuosa de cuerpo generoso, mirada agreste y aspecto áspero, Stone ha protagonizado las mejores fotografías de moda de los últimos cinco años. Su curvilínea figura recuerda a una Brigitte Bardot en versión trash y su complejo rostro ejerce de cómplice perfecto de la cámara con miradas que acuchillan. Cuando esa boca se abre mostrando su erótico diastema, uno recuerda por qué siempre seduce más lo imperfecto que lo correcto. Es Lara Stone la típica chica mala de la que no hay que enamorarse porque trae problemas.
Tres son los pilares sobre los que Lara Stone ha sustentado su carrera: Steven Klein, Ricardo Tisci y Carine Roitfeld. El primero ha sabido sacar de la Stone su lado más voraz en producciones impregnadas de sexo y decadencia. Tisci la convirtió en musa inspiradora y en imagen, ya de paso, de sus campañas para Givenchy; la Roitfeld, audaz, lo celebró dedicándole un número entero de la edición francesa de Vogue. Después, y mientras, Sisley, Belstaff, Cavalli, Dsquared, H&M, Zara... incluso Calvin Klein ha elegido a Stone para sustituir en sus campañas a otra rubia no menos icónica, Kate Moss.
Y hablando de rubias, la Stone ha desbancado a otra oxigenada no menos ambiciosa, Madonna, al convertirse en imagen de la recién estrenada campaña de primavera de Louis Vuitton. Además, protagoniza el spot del perfume Versus de Versace y una de las magníficas portadas de la revista Love, y en marzo posará desnuda para la Interview americana.
¿Se puede pedir más?