Entrevistas La casita de Wendy: "La pasarela no es nuestro sitio"
Iván, Inés y Brianda nos abren las puertas del particular universo habitado por Wendy; aquí la ingenuidad es deliberada y el cuento pura realidad.
La casita está habitada por un atípico trío de diseñadores que multiplican sencillez por frescura obteniendo como resultado una delicada belleza que no tiene pretensiones más allá de la estética. Si destacan por algo es por estar tan cerca de la gente como de los problemas del mundo en el que viven. No cabe duda de que han nacido para entenderse y están aquí para demostrarlo.
(NFW): ¿Qué proyecto de diseño surge en torno a dos personas que vienen de disciplinas tan diferentes e interesantes como la arquitectura y la filosofía?
(LCW): El hecho de que vengamos de mundos diferentes al de la moda y que además la formación de uno y otro no sea la misma no ha hecho sino enriquecernos a nosotros como personas y a La Casita de Wendy para no ser sólo una marca de moda. Es por esto que en ella aparecen otras facetas como el sentido del humor, el juego, el arte, etc.
(NFW): ¿De dónde viene la fuerza naif de La casita de Wendy?
(LCW): Suponemos que del espíritu libre y transgresor de los niños. Lo naif tiende a verse de una manera simplista como algo sencillo o hecho por niños, poco evolucionado pero esa imagen del mundo infantil está muy simplificada por parte de los adultos. Los niños, antes de entrar en sociedad y dejar de ser niños, son rebeldes, divertidos, egoístas, creadores/ destructores, etc.
(NFW): ¿Ha llegado Brianda a vuestro proyecto personal para demostrar que tres no son multitud? ¿Qué os aporta?
(LCW): Brianda se incorporó a La Casita hace unos tres años. La conocimos como alumna y luego se interesó por nosotros. Ella es mucho más joven que nosotros y tiene otra manera de ver las cosas. Eso nos enriquece mucho porque ya son tres visiones las que compartimos y que se suman el proyecto. Brianda, sobre todo, se encarga de la parte de ilustración y creemos que en estos años ha llegado a ser una gran ilustradora.
(NFW): Hong Kong, Atenas, Paris, Nueva York, Tokyo. ¿Dónde más queréis llevar la filosofía de vuestra firma?
(LCW): En principio no somos muy colonizadores. La marca está donde está porque los responsables de tienda piensan que les encaja a sus clientes, pero nuestra empresa no tiene ninguna estrategia agresiva de posicionamiento y crecimiento. La Casita es un pequeño ser vivo, con identidad propia, y crecerá donde ella crea oportuno.
(NFW): ¿No os tienta la idea de presentar vuestras colecciones enmarcadas en el circuito de moda convencional? ¿Por qué esa decisión?
(LCW): Desde que presentamos nuestra propuesta en Cibeles y luego en Pasarela Barcelona nos dimos cuenta que la pasarela no era nuestro sitio. No conseguíamos comunicar lo mismo que a través de los catálogos con Ramiro E, en nuestras clases, o ahora a través de internet y el blog. Hay esa idea de que la colección tiene como meta el desfile y que allí se agota. Eso está generando colecciones que luego no tienen reflejo en las tiendas y muchos diseñadores de los que vemos en España no consiguen vender sus prendas porque el esfuerzo del desfile es mayúsculo y descuidan la parte comercial. No hay que olvidar que salvo cuatro cinco diseñadores/artistas la ropa está hecha para venderse, ese es su fin; la pasarela sólo es un gran anuncio que apoya esa venta y no al revés.
(NFW): 'Oceanía' es vuestra propuesta para verano, pero habladnos de qué trae el otoño de La casita de Wendy.
(LCW): Hemos pasado del mar al bosque. Han aparecido arboles, búhos, lobos, osos, ardillas y piñas. Seguimos como siempre haciendo uso del color y de los estampados y trabajando materiales nobles como paños y sedas.
(NFW): ¿Cual es la primera chispa que desata la idea de una colección? ¿Qué campo de la cultura os inspira más a la hora de crear?
(LCW): Nos interesan todos los campos. El arte nos apasiona, también la filosofía, la comida, la sociología, el sentido del humor...aunque nuestras colecciones están impregnadas de todo ello nos gusta empezar con algo que sea la punta del iceberg. Últimamente estamos mirando más a la naturaleza. Aburridos de la ciudad, la rapidez y la tecnología, estamos haciendo colecciones que miren al mar, al bosque, al cielo.
(NFW): ¿Cómo llega a interesarse una personalidad tan interesante como Björk por vuestro proyecto?
(LCW): Ni idea. La conocimos en el FIB el año que tocó y fruto de la casualidad pudimos darle algunos modelos de nuestra colección. Ella es una persona increíble, mezcla de modernidad y salvajismo. Anclada en la tierra y en la historia, pero a la vez muy imaginativa y transgresora. Una paradoja interesante. Conocimos a más gente islandesa a partir de ella: Raven (diseñadora de Aftur), Andrea (maquilladora de Björk), los islandeses tienen esa mezcla de futuro y pasado muy interiorizada que hemos intentado aprender. Ha sido muy enriquecedor.
(NFW): ¿Cómo materializáis vuestro compromiso con la ecología?
(LCW): Creemos que tiene que ser algo que nazca del interior y la intención de cada uno, la obligación o la utilización por parte de empresas puede esconder otras intenciones económicas. La incorporación al mercado de estas sensibilidades sin un compromiso interior nos da bastante miedo. Las grandes empresas se apuntan al carro de la ecología y del comercio justo, pero seguimos sin cambiar el mundo que genera esas desigualdades. Es como un parche en la misma dirección.
(NFW): ¿Llega la crisis de la moda al mundo dulce de Wendy?
(LCW): Pues parecía que sí, pero no, cada día trabajamos más. Siempre hemos estado un poco al margen de la corriente principal y se ve que seguimos así. Para bien y para mal.