News ModaLisboa: Epílogo
La pasarela portuguesa celebró en el Mercado da Ribeira su 35 aniversario, subrayando así el mestizaje cultural entre la moda y la vida cotidiana de los lisboetas
A favor y en contra de la ubicación escogida: se trata de un fantástico emplazamiento -los desfiles de la sección de jóvenes diseñadores han tenido lugar en el mismo mercado, entre los puestos de fruta y verdura, con una extraordinaria iluminación natural y en un escenario con mucho encanto- si bien la pasarela general, interior y con gradas, era un pelín claustrofóbica. Pese a los buenos medios invertidos, se quedaba pequeña, igual que los accesos y las zonas comunes, con los consiguientes agobios y retrasos en el acceso y desalojo de los desfiles con mayor afluencia.
Destacamos de esta edición la abundante presencia de prensa internacional y de representantes de otras fashion weeks de todos los rincones de Europa. Especialmente significativa ha sido la participación polaca, ya que este año ha tenido lugar un intercambio entre diseñadores y prensa de las pasarelas de Lodz y Lisboa: en mayo desfiló allí Nuno Gama (icono portugués!) y ahora lo ha hecho en Lisboa el diseñador Jemiol Lukasz. Lisboa sigue los pasos de las pasarelas latinoamericanas, tanto en el intercambio de diseñadores, como en el contacto con otras pasarelas. Sao Paulo, Buenos Aires, y Medellín hacen lo mismo desde hace años, lo cual siempre es enriquecedor.
Positivo: la idea de intercalar en el calendario las presentaciones de jóvenes diseñadores entre los consagrados. En principio puede parecer ventajoso para ellos, porque si desfilan todos juntos en el mismo día como en El Ego de Madrid, cierta prensa seria pasa de ellos... aunque también se podría objetar que el público y la prensa asistente (en cada desfile) debieran representar el target idóneo para cada colección. Paris dixit
Lo mejor: nos entusiasma ver tanta buena moda masculina entre los jóvenes diseñadores portugueses. Al fin y al cabo, no hacen más que seguir el camino emprendido por sus mayores: desde hace años predicamos en Centromoda que Portugal es cosa de hombres. En contra de los consagrados: las referencias a otros diseñadores son demasiado evidentes, se echa en falta más riesgo; aunque hemos de decir, a favor de Gama y Vieira, que tanto el uno como el otro rompieron fronteras en la moda portuguesa. Otra cosa son las presentaciones propias de modistos a cargo de algunos supuestos diseñadores. A destacar: la proyección ascendente de Ricardo Dourado, un antes y un después en la moda femenina portuguesa.
En cuanto a las presentaciones a cargo de marcas, el desfile de Adidas fue fantástico: súper concurrido, muy seguido por los medios, con bailarines de breakdance, actores y cantantes desfilando y ropa deportiva brillantemente diseñada. No ocurrió lo mismo con otras marcas comerciales, que no aportaron diseño ni espectáculo y bajaron el nivel de la pasarela.
¡Sorprendente!: faltan actividades paralelas en el programa, pero sobre todo falta tiempo para desarrollarlas. ¿Por qué no se implican otros escenarios, como el estupendo Museo de la Moda de la ciudad, en la celebración de la primera pasarela del país?