Entrevistas Nicolás Vaudelet, la sonrisa del Caballo
Este francés nacido en 1976 es un enamorado de la cultura española que lleva tres años instalado en Sevilla como director creativo de El Caballo. Formado en los talleres de Lacroix, Dior, Vuitton y Gaultier, ha sabido reinterpretar la tradición ecuestre de la firma investigando en el folclor andaluz para crear prendas sorprendentemente contemporáneas, depuradas y comerciales en la más afortunada acepción del adjetivo.
Vaudelet ya considera casi cumplido el objetivo de rejuvenecer la añeja casa sevillana en su línea de producción femenina, pero su compromiso con la cultura hispalense es una alianza a largo plazo de la que aún podemos esperar muchas más sorpresas.
(NFW): ¿Cuál va a ser el próximo episodio de tu trabajo con El Caballo? ¿Colecciones de accesorios, una línea de ropa masculina...?
(Nicolás Vaudelet): Ahora estoy concentrado en el proyecto de modernización de la línea de mujer para acercar la marca a un nuevo público. En esa dirección llevo trabajando los tres últimos años, aunque obedece a un proyecto anterior a mi llegada a la firma. Creo que lo estamos consiguiendo y que hemos contado con un gran apoyo de la prensa, pero por el momento seguiremos reestructurando esta línea. Como solía decirme mi madre, no puedes cambiar de una disciplina a otra hasta que no la has dominado por completo, aunque yo espero que llegue la línea de hombre en un futuro próximo.
(NFW): En estos tres años has explorado en tus colecciones a fondo la rica y compleja iconografía andaluza ¿Te gustan los toros?
(NV): Por supuesto que me gustan los toros, vivo en una ciudad con una cultura desbordante en la que está muy presente lo taurino y la estética me atrae muchísimo. Aunque no sea el momento más adecuado para entrar en polémicas, es uno de los motivos que me trajo a España, en el extranjero lo taurino es un referente español inmediato con una potencia artística que respeto mucho.
(NFW): Por tu formación eres un claro exponente del cruce de caminos entre la alta costura y el pret à porter. ¿Crees que hay futuro para la alta costura en la industria?
(NV): La alta costura no tiene futuro, yo la he vivido de cerca en París y sólo se mantiene por el espectáculo, hay talleres alucinantes pero se están adoptando otras formas de producción, con patronaje industrial y un estilo más casual. El futuro será el semi-couture tal y como lo entendió Hubert de Givenchy en sus tiendas, donde había un pequeño taller con dos costureras que adaptaban las prendas ya producidas a las clientas más selectivas.
(NFW): Acabas de desfilar en la Pasarela de Castilla y León, dónde además has participado en el jurado del concurso de diseñadores noveles. ¿Qué opinas del nivel creativo de los aspirantes?
(NV): Estoy sorprendido con los concursantes, son muy jóvenes pero tienen una sensibilidad interesante. En el jurado ha habido un duro debate sobre si premiar las propuestas más funcionales o las más agresivas. Yo me siento más cercano a las prendas con una inspiración comercial y he visto diseñadores jóvenes muy lúcidos y próximos a la cultura del pret à porter. Las escuelas de diseño parecen haber calmado sus tentaciones de exceso y me parece una opción muy inteligente.
(NFW): En tu nueva colección de invierno para El Caballo te has inspirado en una viejísima anécdota, la nevada que cubrió Sevilla un día de invierno de hace más de cincuenta años, ¿cómo te encontraste con esta historia?
(NV): He titulado la colección El día que nevó para volver a ese único día en que la nieve cubrió Sevilla, sucedió el 2 de febrero de 1954 y es curioso porque este año ha vuelto a pasar, aunque esta vez sólo cayeron tres copos...mi idea original era trabajar de una forma escultórica con plumíferos y acolchados, pero no encontraba la relación de la nieve con Sevilla hasta que me contaron la anécdota y la aproveché, aunque no hay ningún referente directo de los años 50.
(NFW): En tu colección destaca la convivencia de los códigos tradicionales andaluces con una fuerte inspiración deportiva y hasta tecnológica, ¿cómo surgió esta combinación?
(NV): La idea era meter Sevilla bajo la nieve para convertirla en una estación de esquí. Hemos trabajado prendas híbridas entre la tradición y el deporte mezclando referencias de dos mundos, el estilo clásico andaluz con pantalones cortos y faldas de amazona y materiales muy lujosos como la piel, el terciopelo y el encaje, y la estética de la nieve con faldas de patinaje de velocidad, monos de snowboard y pantalones de alpinismo. Todos los tejidos se acolchan y predomina la mezcla de materiales propia de la ropa deportiva.
(NFW): Es imposible no reparar en el protagonismo de las pieles, otro ejemplo de seña de identidad de la marca llevado a tu terreno. ¿A qué tipos de piel has recurrido en esta ocasión y qué han aportado a la colección?
(NV): Destacaría la piel de anguila, que pone el acento más exótico de la temporada, y también una napa anilina curtida con acero que aporta un matiz metalizado muy discreto y con un tacto excepcional. He trabajado con astracán blanco y con piel stretch envejecida -muy fácil de vender porque es muy cómoda- y en los zapatos he usado piel degradé de charol a ante para imitar el efecto mojado de caminar sobre la nieve. También hay piel estampada con motivos toreros, en un estilo más casual. Son pieles españolas y francesas procesadas en Cataluña y en Mallorca.
(NFW): El desfile se cierra con un impactante vestido de novia con transparencias y cierre de corsé, ¿veremos alguna vez una colección de novias firmada por ti para El Caballo?
(NV): No, es una rareza, un insecto, la reina que introducimos en todas las colecciones para darles más glamour. En general hacemos colecciones muy casual coherentes con nuestra línea comercial, ya que el 98% de lo que se mostramos en la pasarela va después a las tiendas de El Caballo. No es el caso de este vestido, que forma parte de ese 2% que sólo producimos por encargo. En las prendas de inspiración lencera hemos contado con una costurera francesa amiga mía que ha cosido corsés para Thierry Mugler y para Jean Paul Gaultier. Trabaja con el plumetti y las ballenas de los corsés de alta costura pero con acabados de pret à porter: las prendas se adaptan al cuerpo pero se cierran con una cremallera y están cosidas a máquina, así que son mucho más fáciles de producir en una edición limitada.