News Paris Fashion Week: Marant + Westwood + Lourenço
Pasado el medio día de la cuarta jornada de desfiles de la semana de la moda de París, Isabel Marant agolpaba a las puertas del Convento Cordeliers a los medios de comunicación más importantes mientras intramuros Anna Wintour llegaba puntual acompañada de André Leon Talley. No mucho más tarde otros editores como Dello Russo y Olivier Zham comenzaban a aparecer. En su nueva colección Marant ha jugado a los indios y ha ganado: su inspiración para el próximo invierno son las tribus indias del lejano oeste. Botas de caña alta con flecos para gran parte de los estilismos en una colección dominada por vestidos muy cálidos en lana en tonos crema y por un genial trabajo del patchwork en diferentes tejidos vaqueros.
Poco más tarde y sin mucho tiempo corremos como en una yincana al Pavillion Concorde a los pies del jardín de las Tullerías, abrazado por la imponencia del Louvre. Allí Miss Vivienne Westwood, ama y señora del punk, comenzaba casi una hora más tarde, aunque la espera mereció la pena. 'World Wide Woman' es una de las mejores colecciones vistas en mucho tiempo en Gold Label, la alta gama de entre todas las líneas de la diseñadora.
Westwood contaba con el mejor representante británico para la ocasión en su front row, Boy George. Ella sabe meterse en el bolsillo a compradores, prensa y allegados sólo debemos escudriñar la ostentosidad y dificultad de los estilismos que las modelos lucen y se pueden ver prendas básicas como trajes de chaqueta de raya diplomática claramente Gold Label pero muy ponibles y algunas otras un poco más arriesgadas. Los zapatos en purpurina dorada que se mimetizaban con la pasarela, print de frescos renacentistas y las últimas salidas, la puesta de largo ligada al máximo volumen conseguido gracias al tul. El final: un apagón, oscuridad que precede un estallido de confeti dorado que cae sobre la novia y su vestido con varias capas de tul.
El cierre al día, con permiso de Yohji Yamamoto, fue Pedro Lourenço. Este brasileño, recién entrado en la veintena, madura y con él su trabajo colección tras colección. Los vítores de sus compatriotas no eran simple amistad o afinidad con el diseñador. Su trabajo, futurista, marca las líneas de un invierno para una mujer que no tiene miedo a marcar curvas y tampoco a la tecnología. Ipad en mano sujeto por una muñequera casa con el cuero negro combinado con cóctel de texturas, transparencias, malla y troquelados que pasan por delante de la mismísima Suzy Menkes venida hasta la escuela de Bellas Artes a orillas del Sena. El calzado consistía en una fina cuña metálica que hace flaquear los tobillos de las modelos, parece una cuchilla que penetre en la pasarela a cada paso dado. Los tonos todos ellos muy oscuros se veían atravesados en ocasiones por franjas de colores que partían de la nuca y rodeaban el busto, líneas y rectitud.