News Portugal Fashion: Remix en Oporto (II)
La recta final de Portugal Fashion tuvo como protagonistas a los diversos componentes de ese remix que la pasarela de Oporto toma por título: la boyante industria lusa del calzado, marcas textiles de amplio recorrido comercial, jóvenes promesas, viejas glorias y segundas líneas de algunos diseñadores que presentan aquí su producción más asequible, unos pocos días después de lucir sus mejores galas en la pasarela de Lisboa.
Conviene aclarar ahora que mientras ModaLisboa sirve de escaparate a las propuestas más decididamente lujosas, autorales, rompedoras y ávidas de titulares de la moda lusa, Portugal Fashion se ocupa en Oporto de reconciliar los destellos de la modernidad con la destreza de una industria tradicionalmente empleada para el extranjero, que reivindica aquí un futuro con denominación de origen y vocación exportadora.
Tras estrenar su serie más lujosa en Lisboa, Luís Buchinho presentó en Oporto su segunda y muy comercial línea femenina, en la que vuelve a destacar su querencia por las prendas de punto en siluetas muy amplias y colores típicamente invernales.
Faldas muy altas, chaquetas de tweed y vestidos de inspiración lencera animaron la colección de Storytailors, una romántica mirada al pasado en prendas de popelina de algodón con acabado encerado, lana y seda, cuyos colores rinden homenaje a la bandera de Portugal.
En el segmento más comercial, destacó el dúo Dielmar, obligada mención a la muy prestigiosa alta sastrería masculina portuguesa: clásica, convencional y muy bien elaborada. También Red Oak, insignia que explota una estética juvenil y relajadamente casual para chicos y chicas que visten su bohemia suavemente grunge con tejidos cien por cien naturales.
Andrea Filipa Oliveira, Fernando Lopes, Hugo Veiga y Luciana Teixeira mostraron sus diseños en el desfile colectivo de jóvenes creadores, como reconocimiento a su condición de finalistas en el concurso de talentos convocado por la pasarela. Y de Oliveira gustó su apego a la silueta femenina en tonos gélidos y cinturas trepadoras.
Capítulo aparte merece Fátima Lopes, una auténtica celebridad en Portugal, donde el éxito internacional de los paisanos se celebra sin sentimientos de doble filo. Como Felipe Oliveira Baptista, su presencia en el pret à porter de París cuelga de su marca los oportunos galones, y aquí acaban las semejanzas. Su propuesta, inspirada nada menos que en el calentamiento global, no consigue seducir al espectador imparcial: ni los mitones perforados ni las altísimas botas negras con tacones montados sobre plataforma entonan con fortuna su pretendida nota futurista.