News Sábado de pasarela
Marcas, zapateros y creadoras en el tercer día de presentaciones en Oporto.
Tiene Portugal Fashion Week la peculiaridad de ser una pasarela de moda controvertida: en el mismo espacio físico y con pocas horas de separación se pueden ver las presentaciones muy a pie de calle de marcas portuguesas con la colección de uno de los mejores diseñadores del país , por no decir el más sublime, el que congrega más repercusión internacional. De Vicri a TM Collection pasando por Dielmar y Lion of Porches.
¿Qué hay de nuevo en ellas? Espectáculo de danza performativo en TM Collection y un casual friday sin dilación en Dielmar. Aunque quizá no sea la novedad el tema más importante a tratar sino el hecho de que sí tienen su espacio se deba únicamente a su volumen de ventas, se desconoce hasta que punto sus propuestas llegan a entroncar con la tendencia y no digamos con el calificativo de arte que se puede dar a la moda en muy contadas ocasiones. Aún así, si algo es este sector es industria y el dinero, nos pese o no, sigue siendo la vara de medir universal también en la pasarela, por lo que ese hueco está más que justificado.
Luis Onofre, zapatero por antonomasia, presenta Identity. En un intento desmesurado de aunar en sus diseños inocencia y opulencia presenta sandalias, botines y botas en diferentes líneas: negro y oro, aplicaciones de plumas, cristales... Versiones en plano - siempre de agradecer por aquellas que no pueden con las alturas - elevan la desnudez del pie y otorgan cierta ligereza que resulta irresistible.
La irreverente Fátima Lopes contó con la presencia de la elegante Ministra de Cultura para presentar una colección que llevaba al espectador al desierto y sus dunas, a la tierra en su versión más ancestral y bárbara. Un magistral trabajo de la piel con una serie de cortes limpios, en ocasiones parecían jugar con el rupturismo y lo cosmogónico. Microencajes en los tejidos tenían cierta reminiscencia a los surcos que la Tierra presenta desde el espacio. Su punto débil fue intentar insertar con calzador pinceladas de color, verde o azul cielo, que no casaban con el impecable nude en todas sus variantes. Los zapatos acapararon la atención del público por estar realizados en yeso y revestidos en un material que imitaba formas terrestres más movedizas que nunca.