News South 36.32N. Día 3
En la tercera y última jornada del South en Cádiz revisitamos algunos de los temas fundamentales del festival: juventud, vanguardia y riesgo.
Los primeros en hacerlo fueron Die Kosmonaitin Laika. Presentaban una primera colección que sorprendió positivamente a todos los presentes, con uno de los discursos más heterodoxos, acertados y sutiles de cuantos pudimos apreciar este año. Su propuesta, a pesar de su inexperiencia, supo sacar el mejor partido de unos patrones ingeniosos y sencillos, lo que deja lugar a la especulación: si se lo proponen, habrá vida -larga y fructífera- más allá del South.
Tras ellos asistimos al desfile más arriesgado -al más dogmáticamente punk- de cuantos poblaron la pasarela. Al presentar unas mujeres mezcla vedette mezcla actriz de soft-porn setentero, Elisabeth Martin demostró un arrojo abrumador -que ella misma corroboraría con su look 'by Luis Manteiga'-, y una ausencia casi total de prejuicios. Sin embargo, y a pesar de lo atractivo e insólito de la propuesta, nos quedamos con la sensación de que una propuesta más relajada habría mejorado el resultado final.
Y del exceso al defecto. Gloria Rodríguez Figueroa ya no es una estudiante ni una recién licenciada –está al otro lado, trabajando como profesora– y eso también se notó en la forma en que presentó su colección. Un negro casi omnipresente invadía la sucesión de vestidos, y una música electrónica –machacona, monótona– no hacía más que subrayar tal linealidad. A pesar de la correcta manufactura de las prendas, echamos en falta un mayor riesgo, una mayor fragmentación, un punto de vista mucho más potente. En resumen: más corazón y menos razón.
Saara Lepokorpi era la siguiente en entrar en escena. La finlandesa fue en esta ocasión la única diseñadora invitada allende las fronteras españolas. Su mayor baza fue precisamente ésa: gracias a los tejidos utilizados -en especial pieles- y al uso constante -y por ende casi abuso- de las asimetrías, Lepokorpi ofreción un espectáculo bien distinto al de los otros. Sin embargo, y a pesar del lógido esfuerzo, es verdad que el conjunto de su propuesta terminó por recordar demasiado a otros y muy poco a sí misma.
Y para terminar, lo mejor: José Castro, uno de nuestros favoritos desde que el mundo es mundo, puso el broche final al South de este año con un remix -con más de cincuenta salidas- de su ya célebre y hermosa colección dedicada a su loro desaparecido. Si a partir de algo en apariencia tan trivial puede crear esto, lo único que ansiamos es poder verle en otras plazas y bajo otras circunstancias. Porque decir que fue genial es decir poco: fue una verdadera demostración de lo que la moda puede llegar a ser cuando llega a su cénit.