News Tony Ward: Vuelve el hombre
Confirmando el poder de los modelos con carisma y sospechosamente inmune a los rigores de la edad, el boy toy por excelencia de la década de los 90 encadena contratos veinte años después de su salto a la fama.
Tony Ward es el rostro del perfume masculino 'La Force', nuevo lanzamiento de la serie 'Anthology' de D&G dedicada a las figuras del tarot. El modelo suma así su anguloso y viril rostro a la foto de familia realizada por Mario Testino para la colección de fragancias, aportando un plus de morbo terrenal al apolíneo póker de supermodelos formado por Tyson Ballou, Noah Mills, Claudia Schiffer, Naomi Campbell y Eva Herzigova.
Además, el norteamericano protagoniza el número de otoño de 10 Men Magazine, mostrándose más versátil e impactante que nunca ante la cámara de Richard Burbridge y demostrando por qué a los 47 años sigue desfilando, protagonizando campañas y despelotándose con la misma soltura con la que conquistó a Madonna a finales de los 80.
Sí, Tony Ward era el amante -real y ficticio- de la cantante en el tórrido vídeo de 'Justify My Love', y también el sirenito que retozaba en la playa junto a ella en el clip de 'Cherish' y el amo hipermusculado y rapado al cero que sacudía el látigo en los vídeos de 'Erotica' y el libro 'Sex'.
Pero por muy bien que lo pasaran juntos el oscuro chulo californiano y la ambición rubia, esta colisión carnal no fue la única lanzadera de Tony: fascinado por su perfil romano y por la longitud de sus músculos, el gran Herb Ritts le fotografió incansablemente en la misma época, inaugurando una carrera estelar en la que figuran campañas para Chanel, Fendi, Sisley, Calvin Klein, H&M, Diesel, Bailey, Wrangler o Guess by Marciano.
Ward también ha servido de icono a las casposas fantasías filmadas por el inefable Bruce LaBruce, demostrando una loable ausencia de prejuicios al prestar su tatuada anatomía a experimentos de sangriento homoerotismo underground de las que cualquier modelo convencional habría huido como de la peste.
Tony disfruta calificándose a sí mismo como 'antimodelo', pero lo cierto es que su imagen desprende el carisma clásico de los iconos inmediatos. Pertenece, como Robert Mitchum, Vincent Cassel o Adrien Brody, a esa estirpe de hombres cuyo atractivo aniquila toda convención estética. El nuevo perfume al que Ward presta su rocoso perfil huele a pimienta, ciprés, vainilla y bourbon. Es un aroma provocador, incluso difícil, aunque debemos creer que finalmente arrebatador.